Parador de Turismo de El Saler Premio Cavanilles 2018
Parador de Turismo de El Saler Premio Cavanilles 2018

    Imaginad una ciudad donde se pueda ir a pie o en bicicleta a un parque natural en apenas unos minutos. Una ciudad en la que su centro urbano se una, de forma casi inmediata, con espacios donde la naturaleza sigue viva. Una ciudad desde donde adentrarnos, sin apenas tocar asfalto, al corazón de lugares privilegiados donde  la paz, el mar y el silencio se funden entre dunas, bosques y lagos. 

 

    Valencia es una ciudad afortunada. Podemos salir a pie o en bicicleta, desde el mismo corazón del casco histórico o desde sus monumentos más emblemáticos y, sin pasar por el extrarradio, polígonos industriales o complejas infraestructuras, directamente a un Parque Natural.
Pocas, o ninguna, ciudad europea posee estas características. Que te adentres en el Parque Natural del Turia desde el Parque de Cabecera, o que te integres en plena Devesa de El Saler de manera inmediata es un privilegio del que vecinos y visitantes podemos estar orgullosos
El Parque Natural  de la Devesa y Albufera es el segundo humedal en importancia europea después del Parque Nacional de Doñana, y dentro  de él, el lago más grande de España.

    Las dunas y la restinga arenosa, el bosque mediterraneo, los inmensos arrozales que llegan hasta Cullera y el Lluent, el lago como lo llamaban los pescadores de raza conforman un ecosistema único, armónico, perfectamente equilibrado y de belleza cautivadora que, hasta el mismo monarca Jaime I se lo reservó para sí cuando conquisto Valencia. Con finalidades cinegéticas o como patrimonio real, el rey lo protegió y dotó a los habitantes de la isla de El Palmar de unas normas, basadas en la tradición musulmana y anteriores al Tribunal de las Aguas, para que los recursos, especialmente la pesca, fueran sostenibles.

    Luego vino el arroz que intento colmatar el lago para convertirlo en campos  de cultivo. Se redujo considerablemente el tamaño y también la pesca. También sus aguas se contaminaron por la industria y durante  los años  sesenta, en una época en que el concepto de Turismo estaba muy alejado del actual y donde la prioridad era la urbanística, se destruyó una parte importante de la Devesa y sobre ella, se levantaron inmensos bloques de  apartamentos que hoy nadie se hubiese ni tan siquiera planteado.

    El Parador Nacional de El Saler surge en una época confusa; por un lado la búsqueda de espacios vírgenes donde alojar a sus huéspedes en un entorno único y por otro una fuerte presión social que evitó que la Devesa desapareciese en su totalidad.

    Ajeno a esta problemática, un hotel no es un edificio de apartamentos cuya riqueza es puntual y efímera. Aquí se genera trabajo, riqueza y atrae al turismo de verdad, al que busca la paz, el deporte, la cultura y también, la calidad medioambiental.

    Un par de años después del Parador  se construyó el campo de golf,  una intervención muchas veces cuestionada pero que hoy está entre los diez mejores del mundo.

    Eran otros tiempos, hoy probablemente estas instalaciones no se hubiesen levantado, pero es lo que heredamos y cuando se reformó íntegramente, con todos los problemas que ello supuso, se realizó de la forma más respetuosa posible con el entorno y totalmente integrado en él, hasta el punto de  que hoy parador y el golf, ya forman  parte del paisaje.

    La inmejorable gestión del mismo en manos de una persona comprometida, profesional, gestor empresarial y sensible a la vez, no solo ha hecho que su impacto sea casi nulo, sino que estoy convencido que lo ha mejorado de forma notable.
Se ha recuperado el complejo dunar y el malladar que esta junto a la puerta de entrada.  Se mantiene la playa igual como hace décadas, el jardín no es un jardín sino que es la propia naturaleza  mediterránea, ese paisaje  que  veces no gusta a los clientes porque dicen, no está cuidado. Pero es que el medio natural es así libre, salvaje abierto a todas la amalgama  de especies que lo componen.

    Este es el mundo que hemos heredado. No somos responsables de los actos que hicieron nuestros antepasados, pero sí estamos obligados a mejorarlos para generaciones venideras. En esta casa trabajan un centenar de  personas, lo visitan anualmente más de doscientos mil turistas se consumen al año 2 toneladas de arroz de la Albufera, se cocina con productos de proximidad y el impacto económico en la zona es considerable. Crea riqueza en un entorno natural que se respeta, se cuida y se mejora. Toda el agua se recicla para el riego del césped, compuesto por una especie mediterránea que no consume agua en  invierno y está perfectamente adaptada a nuestro clima. Sinceramente,  y los que me conocen lo saben, que jamás lo diría si no estuviese convencido. La naturaleza valenciana es imposible de entender si no conocemos en profundidad el papel del hombre y la transformación del territorio para adaptarlo a sus necesidades. Al igual que se abancalaron las montañas hasta las cumbres, en terrazas de  tierra para  el cultivo y para ello  se destruyeron los bosques, o los arrozales que colmataron el lago y hoy son paisajes culturales y protegidos,  desde el Neolítico el hombre ha vivido en él y ha modificado el entorno para su propia supervivencia.

    El Turismo es el principal recurso de esta tierra, pero tampoco a cualquier precio. Hemos heredado una situación, repito, de la que no somos responsables pero si tenemos más conocimientos y recursos para mejorarla y seguir interviniendo en ella, hemos de hacerlo de una forma responsable.

    Es la primera vez que la Asociación de Periodistas y Escritores de Turismo otorga el Premio Cavanilles a una institución hotelera por su apuesta decidida por el medio ambiente, por la salvaguarda de la flora y la fauna donde se ubica y la gestión responsable además por supuesto de la calidad de sus instalaciones y el alto nivel de profesionalidad.

    También es admirable el trabajo de recuperación de un sendero histórico, el Cami Vell de la Devesa o l’Antic Cami de Nazaret-Oliva convertido parte de él la Natursenda que luego tendremos ocasión de conocer.

    Gracias Francisco por contribuir a que este Parque tan humanizado, sea hoy un poco más natural que cuando lo heredaste, y que  las tortugas mediterráneas, erizos y murciélagos sigan recorriendo sin alteraciones el entorno del hotel.

    Decía al principio que el Parador está ubicado en un paraíso, en el corazón del Parque Natural de la Devesa y la Albufera de Valencia, comparable a nivel europeo con el Parque Nacional de Doñana. Pero a diferencia de aquel, en su centro hay una residencia en la que solo pernoctan y pasan sus vacaciones los  jefes de Estado. Aquí, al contrario puede quedarse todo el mundo.


    José Manuel Almerich Iborra (Geógrafo y escritor)



Parador de Turismo de El Saler
Teléfono: (+34) 961 611 186 
Avda. de los Pinares, 151 46012 El Saler Valencia
https://www.parador.es/es/paradores/parador-de-el-saler


Asociación Valenciana de Periodistas y Escritores de Turismo AVPYETUR
C.D.T. Prolongación Alameda, 37
46023 Valencia (España)
www.periodistasturismovalencia.es


TURISME Agencia Valenciana del Turismo
Teléfono: (961 209 800
Calle de la Democracia, 77
46018 Valencia (España)
www.turisme.gva.es
 



Hostelería en Valencia - Periódico Gastronómico digital
Copyright © 2015-2019
Teléfono: (+34) 960 500 185 - VALENCIA España
Mail de contacto: info@hosteleriaenvalencia.com   -  Condiciones de Servicio  -  Protección de Datos