Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Google+ Compartir en Linkedin Compartir en Pinterest
Comimos Plov en Uzbekistán, un País en la Ruta de La Seda
Plato originario según leyendas de Tamerlán y de Alejandro Magno

Comimos Plov en Uzbekistán, un País en la Ruta de La Seda

    En reciente visita turística a Uzbekistán, república del Asia Central, una de las cinco de la subdivisión del ex Turquestán Ruso, no encontramos rara la comida respecto a la nuestra, con la única excepción de la ausencia de carne de cerdo al ser un país laico pero con creencia islámica, aunque si la comen los descendientes de rusos con religión ortodoxa. 

 

    Empanadillas de contenido variado, brochetas, ensaladas, sopas, guisados, quesos, asados,… bebiendo cerveza o agua, pero terminando siempre con té, y algunas veces con animoso vodka. Sin olvidar el buen pan. De frutas, cuando estuvimos cerezas y fresones. La dulcería exquisita, destacando la tarta rellena con frutos secos y miel, hojaldres, bizcocho con chocolate,…. 

    Mención especial merece el Plov, su plato nacional, un condumio de arroz con leyendas e historias desde su creación. 
Lo comimos varias veces en el largo viaje de la Turística Ferroviaria, pero en una casa típica de la calle Lebhi Bobolhonov nº 21 de Bukhara, antes de sentarnos en el comedor, vimos como lo preparaba Toshev Ralhon, según nos dijo con la fórmula tradicional, ya que como ocurre con la paella valenciana hay variaciones de ingredientes en las regiones del país y difiere con lo detallado en los folletos turísticos redactados en inglés.  

    En un recipiente de hierro, similar a los que preparan arroz en caldero en la costa mediterránea española, después de freír en aceite de semilla de algodón carne de pollo y ternera cortada a dados, le añadió  tiras de dos clases de remolacha, también de pimiento, cabezas de ajos y agua. Cuando el cocinero juzgó que ya se habían mezclado sabores y sustancia, extrajo con una espumadera las tiras de pimiento y las cabezas de ajos, echó un puñado de pasas tipo Corinto en un extremo de la superficie del caldo y esparció el arroz. Seguidamente lo espolvoreó abundantemente con agua caliente y lo dejó cocer unos diez minutos, para a continuación mezclarlo con el contenido del caldero y dejar que pausadamente terminara la cocción. Lo sirvieron adornado con las tiras de pimiento y los ajos que habían apartado, y le añadieron huevos cocidos.

    Plato preparado con pimiento, desconocido en Asia hasta que a partir del siglo XVII difundieron su cultivo los portugueses, en sustitución de la cebolla de la antigua leyenda. Como ha ocurrido aquí con la inclusión de las patatas y los tomates en antiguos platos típicos.   

    Antes de la etapa soviética, cuando no cultivaban masivamente algodón, derretían grasa de cordero, que según algunos habitantes mayores le aportaba un sabroso y peculiar sabor a su plato nacional.

    Generalizadamente gustó a la expedición valenciana. Perfecto en su cocción, sin apelmazamiento, sabroso y suave de condimentos, con bastante parecido con un arroz al horno de aquí, pero principalmente con el que comí en Genovés, sin patata ni tomate pero con rodajas de nabo.

    Es denominado plato de reyes, ya que según antiguas fuentes, el héroe nacional Amir Temur (Tamerlán) (1336-1405) lo incluyó como menú básico de su tropa. Encargó a su sabio Molá una receta para alimentar un gran ejército, que pudiese ir poco cargado, realizar largas marchas ligeras, y les permitiera atacar por sorpresa a sus enemigos. Y esta fue la receta del sabio a su Emir: “Hay que tomar consigo una olla grande de hierro fundido. Debe ser tan antigua que la grasa de la comida se rezume por fuera y se encienda por las llamas que la tocan. En esta olla hay que poner la carne de carneros no viejos pero tampoco que sean muy jóvenes, arroz selecto que “se hincha del orgullo” que será comido por los guerreros valientes, zanahoria nueva, y cebolla picante que pica como si fuera una espada del venerable emir. Todo esto hay que cocinarlo en hoguera hasta que el aroma del plato consiga a Alá, y el cocinero nunca caerá del agotamiento, porque probará esta divina comida”. 

    Otra leyenda sobre la invención del plato de arroz se remonta a la época de Alejandro Magno (356 al 323 antes de Cristo), quien durante una de sus campañas por Asia Central encontró un saco de arroz, un carnero salvaje, verduras y especies como únicas viandas, y lo mezcló todo para dar de comer a sus soldados. 

    A 8.000 km. de nuestra tierra con más similitudes gastronómicas que con países más cercanos. Estábamos en la Ruta de la Seda.

        Heterógenes 


MUSEO DE LA SEDA DE VALENCIA
Teléfono: (+34) 963 511 951
Calle Hospital, 7
46001 Valencia

Hostelería en Valencia - Periódico Gastronómico digital
Copyright © 2018
Teléfono: (+34) 960 500 185 - VALENCIA España
Mail de contacto: info@hosteleriaenvalencia.com   -  Condiciones de Servicio  -  Protección de Datos