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CINCTORRES, UN OASIS POR DESCUBRIR
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    Trabajar con personas a las que no les importa enseñarte es algo de agradecer, pero si además esa persona es inteligente, con ideas innovadoras y encantadora, primero se convierte en tu amiga y después, te enamoras de ella como un crio de 20 años y llegado ese momento, ir a tu trabajo se convierte en un placer, esto es lo que ella consigue cada día. A veces llego a pensar que si Laura no existiera, alguien tendría que inventarla.

 

    Una mañana atendí al teléfono a uno de nuestros clientes, me pidió encontrar un lugar ideal para ubicar sus nuevas instalaciones de base tecnológica, un lugar con requisitos muy específicos donde sus “cerebritos” encontraran la inspiración que necesitan para desarrollar su trabajo diario, por un momento tuve que hacer ejercicios de respiración, porque los requisitos que me pedía no se encuentran en un supermercado, ni en las grandes urbes o en sus cercanías y no son tan fáciles de alcanzar; tranquilidad, naturaleza, historia, gastronomía y dieta mediterránea y medio rural alejado del mundanal ruido… Cuando colgué el teléfono y pude respirar con cierta normalidad, me faltó ponerme el apellido “Picapiedra” y a gritos llamar a “Vilma”… aunque en este caso, llamé a Laura.

    Medio en broma medio en serio, comenté la pretensión del cliente, haciendo referencia a que debíamos buscar algo parecido a “Parque Jurásico” y mientras yo veía dinosaurios en mi mente, ella dijo; “Els Ports del Maestrazgo”… total que sin pensarlo dos veces, nos subimos al “tronco-móvil” y nos fuimos en busca de las huellas de la historia.

No llevábamos una ruta prefijada y decidimos seguir la intuición, bueno, para que mentir, seguimos su intuición y como siempre, Laura acertó en su diagnóstico. El cartel de una ruta conocida, el “Camino del Cid” nos acompañó durante un buen tramo del viaje, hasta que el nombre de una localidad llamó nuestra atención.

Cinctorres tiene uno de los yacimientos de la época jurásica más importante de la Comunidad Valenciana, así que pusimos dirección hacia esta localidad y conforme nos acercábamos a nuestro destino, dejábamos volar nuestra imaginación pensando en que sorpresas nos depararía el viaje y de repente nos sorprendieron unas sombras, que parecían descender sobre nuestras cabezas, unas cuantas aves de gran tamaño y belleza, águilas y buitres, surcaban los cielos frescos y diáfanos de la zona, y fue en ese momento, cuando supimos que estábamos en el sitio adecuado.

    Cinctorres reúne todas las características que nos habían pedido; un sitio donde trabajar sin estrés, respirando aire puro y limpio, tranquilidad y paz interior para unas mentes pensantes, que necesitan sosiego para su trabajo diario y una rica gastronomía con identidad propia, en definitiva, el sitio idóneo para llevar allí una empresa que busca la excelencia en sus trabajos, un lugar con una historia que cautiva en cuanto la escuchas de voz de sus habitantes, una historia que habla y muestra el paso del Cid Campeador, las huellas de los Dinosaurios o el vuelo de las Aves Rapaces, todo esto es más de lo que nos habían solicitado, aunque a veces puede no ser suficiente, pero en esta ocasión, el Oasis tiene más “pozos de agua fresca” por toda la zona, y nos quedaban muchos por descubrir.

    Ya entrados en el pueblo de Cinctorres y con algo de “gusanillo” en el estómago, nos encontramos con un horno a leña donde se podían respirar los sabores de la tradición, del buen hacer y de la calidad de los productos artesanos; panes, empanadas y dulces que hoy no se encuentran con tanta facilidad y que son un lujo el poder degustar.

    Al salir del horno, un café para entrar en calor y una charla amistosa con los clientes del bar del centro del pueblo y entre saludos y el interés que mostrábamos por conocer peculiaridades del lugar, nos contaron la historia del “Faixer”, algo que desconocíamos fuera propio de esta localidad, y es que la típica “Faja” que se enrolla en la cintura y que utilizan los agricultores del arroz, los falleros valencianos en sus atuendos regionales o las que a menudo se ven en la cintura de los corredores de los Sanfermines, resulta que es original de Cinctorres. 

    Tras el café y la conversación tocaba el paseo de rigor por la plaza de la iglesia y sus pórticos, la visita a la ermita, al museo de “La Faixa” y por supuesto las fotografías de recuerdo en la estatua del “Faixer”, y casi sin darnos cuenta nos llegó la hora de comer y tal y como nos indicaron, nos dirigimos al Hotel Restaurante “El Faixero”, cuya entrada está justo frente a la estatua de este peculiar profesional, un local del que al menos ya conocíamos la procedencia del nombre.

    Queríamos probar la comida típica de la zona y claro está, conocer qué tal se comía en “El Faixero” y la verdad, la experiencia gastronómica fue espectacular e inolvidable, el trato del personal muy ameno y en todo momento exquisito, nos explicaban de forma muy clara lo que en cada plato nos servían; entrantes con cecina de vaca y queso curado de oveja regado con aceite de oliva virgen confeccionado en almazara artesanal, primer plato con dos “ollas”, caldos preparados con mimo y cariño, tal y como lo hacían las abuelas del lugar y un plato principal con paletilla de cordero al horno, cordero criado en el entorno del pueblo y que se deshacía en cada bocado, y por supuesto un postre que no podía faltar en esta zona, la cuajada con bizcocho, azucarada al estilo “El Faixero”, desde luego todo un placer culinario muy recomendable para cualquier paladar, ¿el precio?… bueno, tan solo decir que no tuvimos que romper la hucha y que mereció muy mucho la pena el conocer un lugar como éste, y conversar de forma tranquila con la familia que lo gestiona.
Por si la amabilidad de los lugareños no había dado aún sus frutos, nos dispusimos a conocer por medio de los propietarios de “El Faixero” más datos de Cinctorres y de paso, del local donde nos encontrábamos, pues nos llamó la atención de manera especial y muy gratamente, el conjunto arquitectónico de la edificación donde está ubicado el hotel y el restaurante.

    Ellos nos contaron de la existencia de un terreno dispuesto por el Ayuntamiento de Cinctorres donde se ubica un pequeño polígono industrial, algo que nos venía como anillo al dedo y al despedirnos y tras agradecer su amabilidad, para allí que nos dirigimos. Resulta ser un terreno ubicado junto a la población que nos pareció muy interesante para el tipo de empresa por la que estábamos allí y por supuesto, tomamos buena nota de ello.

    Ya se hacía tarde y llegó el momento de regresar y durante el trayecto de regreso, Laura volvió a sorprenderme dando un titular para un viaje muy particular, una afirmación destinada a nuestro cliente: “Cinctorres, un Oasis por Descubrir”.

    Ahora tan solo esperamos que nuestros clientes o porque no, cualquier empresario sepa valorar nuestra propuesta en ofrecer la localidad de Cinctorres como referente y vivero de empresas que buscan un lugar que armonice la paz y la tranquilidad que la naturaleza ofrece, con el desarrollo de la imaginación y la destreza mental de sus trabajadores, un nexo que la humanidad no debería haber perdido nunca… pero eso, es otra historia.

    F. Enguidanos


Fecha de Publicación: 21/12/2017



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